¡Qué nervios! Esto es nuevo para mí (por favor, no seáis demasiado crueles ni me tachéis de antigua y out).
¿Seguís ahí? Bien.
Os diré que he leído algún blog… pero jamás he escrito nada en la red. Prefiero el papel. Y eso que ya nadie escribe cartas a nadie… El puñetero mail, los blogs, los chats, el messenger… se lo han cargado.
A mi me gustaba y me gusta el rollito de la carta por el estupendo servicio tradicional de Correos, la notita en la mesa de tu colega, o en el parabrisas de un coche amigo, o en la almohada (éstas sólo para mi chico, claro)… Cuando uno escribe una carta, un papel de su puño y letra, afloran en mayor medida los sentimientos, o las chorradas, y sobre todo, piensas en su destinatario y en lo que le haría ilu leer, aunque sólo sea “Cariño, no olvides pagar al jardinero esta tarde…” (pero el cariño entra en la nota, de forma espontánea…)
Pero aquí, ¿qué tema puede ser de interés para el enorme público que nos visita a diario y que no esté en otros 184.567 sitios en la red?.
Nuestro experto Dani aconseja que no hablemos de este nuestro mundillo de la comunicación, que eso aburre. Que hablemos de cositas más ligeritas, y por supuesto, como los camareros profesionales (de los que ya quedan muy pocos) que obviemos temas como la política, el fútbol o la religión, para no espantar a la clientela.
Como todos esperan que hable de mi nene, no lo voy a hacer, pero eso sí, os “coloco” su foto, porque me hace una ilusión tremenda verle ahí… entre las gallinas de Batalla y el WIWOWE…
Tampoco comentaré nada de Gran Hermano, de la que soy fiel seguidora desde el minuto cero, porque quizás sobrepasa la sugerencia de Dani de “algo trivial”.
Como la última indicación era que el articulo debe ser corto para no aburrir y ya me estoy excediendo, acabó aquí y ya buscaré un tema súper-interesante para el próximo.
POST DATA: Un pequeño apunte “profesional”. Nuestro sincero agradecimiento a todos los que se han interesado por esta maravillosa aventura de Wonderland y por formar parte de nuestro mundo, algo distinto y como escribe nuestro profesor Urías, “sorpresivo”. Tomamos nota.














