Y Ricardo me dice “El martes 13 te incorporas a Wonderland”
Pues allá que voy, decidida, con ilusión por poder aprender cosas nuevas, y acompañada de ese puntito inquietante que siempre rodea a lo desconocido.
Pero llego demasiado pronto. Así que me siento en mi nuevo sitio y me pongo a leer el blog. Y empiezo por el post sobre la invasión de las gallinas, y me preocupo. Y empiezo a imaginarme que hay millones de gallinas escondidas en algún lugar inhóspito esperando no se muy bien a qué para invadir la tierra. Me entra miedo. Sumida en esta paranoia gallinácea sigo leyendo. Y me encuentro con la renovada teoría del ADN, digna de un premio Nóbel. Y el miedo se transforma en pánico. “¿Seré yo el elemento extraño provocador de una disrupción perniciosa, o seré una réplica más? ¿Realmente esperan que desarrolle alguna teoría sobre el poder de la catálisis? Y el pánico asciende de grado.
Incapaz de soportar dicha tensión me levanto, me preparo un café y decido esperar a que Dani llegue y me libere de esta angustia. Y a medida que pasa la mañana, me doy cuenta de que mis temores son infundados… las gallinas siguen siendo cobardes, y yo sigo siendo una réplica, pero que igualmente puede integrarse y renovar su ADN social.
No siempre son duros los comienzos, todo depende del ADN que te rodee, y de las ganas que tengas de acometer el proyecto…
Compártelo