El jueves 10 Time Out Barcelona hizo su presentación en sociedad con una macrofiesta en la Sala Apolo de Barcelona. Pero no voy a hablar de la maravillosa fiesta de la revista, a la que deseo todo el éxito del mundo, pero si de los asistentes a la misma. Concretamente de los asistentes a las fiestas en general. Porque es curioso de repente, descubrir que los comportamientos y las actitudes de las personas que asisten a las fiestas de inauguración responden siempre o casi siempre a unos estereotipos hasta cierto punto curiosos pero sin duda, representativos.
Por ejemplo, están los “invitados VIP”, la mayoria de pago no nos engañemos, pero algunos vienen porque toca. Destacan porque destacan. Detrás suyo están los fotógrafos y el anfitrión para salir en la foto. Son imprescindibles porque le dan a la fiesta el cache y el nivel que se persigue. No están mucho rato, el suficiente para que sean vistos y retratados.
Cambiando de estilo, otro personaje tipo imprescindible es la señora mayor con escote de vértigo y morros inflamados. Nadie sabe quien es pero sin duda, atrapa las miradas y dilata de gozo las pupilas de los ejecutivillos con mirada de pillete.
Otro estereotipo son los que se cuelan en la fiesta, como
en la canción de Mecano. Solo van a gorrear barra libre y pinchar canapes de caviar. Se les ve porque no hablan con nadie y tienen un espacio fijo en la barra del bar. Son limpios, beben, comen y se van.
El que ha organizado la fiesta es otro de mis estereotipos preferidos. Le toca estar estresado, sudoroso y pendiente de que todo esté bien. Solo respira cuando los últimos VIPS de compromiso se han ido, entonces harto de estrechar manos, besuquear caras rebozadas de Estee Lauder Double serum generation anti edad, y escuchar mil veces que la fiesta es maravillosa, se lanza a un irrefrenable frenesí de baile que dura lo que dura. Suele aparecer en el despacho dos días después con seis kilos de menos.
Otro imprescindible en fiesta que se precie, es el que sale en todas las fotos pero nadie sabe quién es. Me encanta. Hay personas que trabajan de eso y se han convertido en auténticos profesionales en la materia.
La “divina de la muerte” es otro clásico. Se pasa tres semanas sin comer para entrar en el minúsculo trapillo de Armani. Suele ir siempre complementada de algún guaperas sin ningún interés no sea que la eclipse. Es la envidia de todas y el babeo de todos. Se da un par de vueltas, reparte unos besos y desaparece. El guaperas, curiosamente, siempre se queda.
El “interesado” es otro maravilloso estereotipo. Es aquel tipo que cuando hablas con él no te mira ni te escucha. Parece que esté siempre buscando algo o a alguien. Se pasa la noche detrás de los Vips y del organizador con una copa en la mano que nunca se acaba. Suele acabar la noche solo, hablando de fútbol con el camarero.
Y hay más, muchos más. Todo es cuestión de observar y observar y es que, en el fondo, el que va a las fiestas a observar es otro de ellos.
Os animo a que hagáis crecer la lista de los estereotipos de las fiestas. Prometo escribir un libro.

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