Desde NYC, Daniel Calamonte.
Lo que más te sorprende cuando paseas por Nueva York es lo fácil que es no hablar inglés. Da igual la tienda que entras, el hotel en el que te alojas o el restaurante en el que cenas. La gente habla español. Que no castellano: estas apreciaciones solo son en España.
Los responsables de marketing de las principales cuentas del mundo saben que, hoy por hoy, es en los nichos de mercado donde se puede crecer -siempre hablando claro de mercados maduros… aunque me pregunto si quedan mercados que aún no lo estén ;)-. Y la cosa ya no está en el típico tópico de “vamos a hacerles un guiño a los puertoriqueños” o “pongamos algo rosa en el producto para que las mujeres se sientan identificadas”. Memeces (por no decir gilipolleces que siempre queda mal). Hay verdadera integración de lo latino-español en el producto, en el diseño, en la apreciación del mismo, porque está dirigido a una sociedad en la que la identidad como minoría está integrada en una mayoría cada vez más inexistente y diluida. El macho blanco wasp dominante es una especie no en extinción, pero sí cada vez más solitaria. Y es la mezcla lo que impera. La armonía cada vez más sonora de un grupo que es económicamente rentable, productor y consumidor a más no poder. Venía leyendo en el avión de vuelta en el Daily Mail el especial de deportes de béisbol en Español… con artículos mezclados en inglés hablando de los héroes latinos de la Major League. En fin: un gazpacho cultural y sabrosón, lleno de color… y de productos que comparar.
Algún día me gustaría escribir de esto, pero sin duda hoy por hoy, para la aceptación social de cualquier minoría implica que las grandes marcas la acepten como tal y decidan dirigirse a ellos haciendo pública su existencia. El ejemplo más patrio que se me ocurre es que en el próximo anuncio de la lotería de navidad, sin calvo ya, tendremos como protagonistas a una linda familia peruana compuesta por madre e hija que vienen a España en busca de suerte. Toma ya pa’yá, como diría mi hermano.
La diversidad es otro de los conceptazos ahora mismo. Si solo se puede crecer arañando nichos de mercado, en los departamentos de recursos humanos saben que es en la innovación donde está la diferenciación que te (ha de) llevar al éxito. Y para conseguir innovación tienes que construir equipos diversos. En lengua, raza, religión, sexo y sus respectivas opciones y combinatorias… La existencia de grupos dentro de grandes firmas (desde un grupo peruano a facilidades para respetar y celebrar un hanuka judío o la existencia de grupo de gays y lesbianas en busca de lo que se denominan Domestic Partner Benefits (DPBs) supliendo así la carencia de reconocimiento gubernamental por la ya agotada administación Bush). Me contaba una amiga en una cena que Goldman Sachs está haciendo lo imposible por conseguir que sus mejores ejecutivas, que en su momento decidieron “renunciar” a sus carreras por tener hijos, regresen a un tiempo partido como ellas quieran y prefieran. Aquí en España la cosa va por ley con la “Ley de igualdad” que tanto dará que hablar en su implementación. Todo se irá viendo… y nosotros contándolo.















Octubre 16th, 2007 a las 12:40 am
pero no cabe duda de que el proceso en el que las grandes empresas (y sólo las grandes) pelean porque algunas de sus mejores ejecutivas (mientras que los ejecutivos mediocres los mantienen sin más) ha llegado a los EE.UU. tras un proceso de transformación empresarial que les ha llevado muchos años y que aún aquí está por desarrollar. La Ley de Igualdad a dar un empujón en este proceso y romper la tendencia de las elites (masculinas) por cooptar de sus círculos cercanos (masculinos). ¿Cómo se puede esperar que en España se recuperen para el trabajo a unas ejecutivas que no existían aún?
En definitiva, sí. Nueva York es muy bonito, muy diverso (¿hablamos de NY o de Manhattan? ¿hablamos de gazpacho o de panaché de verduras?). Y sí, ya veremos la implementación de la Ley española qué tal va.
Octubre 16th, 2007 a las 12:46 am
¿y a mí no me llegó ninguna invitación de la presentación esta? Qué fuerrrte me parece, ejem.
Octubre 17th, 2007 a las 11:10 pm
¿A que mola tener un compañero de trabajo que lee la sección de beisbol del Daily Mail ?